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Con el rebujito te crees que te estás bebiendo
una bodega... y estás bebiéndote una fábrica de gaseosas |
Decía Guerrita que de Despeñaperros para abajo se torea y de
Despeñaperros para arriba, se trabaja. Quizá no lo dijera Guerrita, pero da lo mismo.
Eugenio d´Ors y Rafael el Guerra son socorridos autores a los que toda cita de paternidad
dudosa es atribuida. Si d´Ors hubiera dicho todos los experimentos con gaseosa que se le
atribuyen, no le hubiese quedado tiempo para escribir. Si El Guerra hubiera pronunciado
todas las sentencias que se ponen en su boca, apenas hubiera podido torear. Y a ambos cito
porque de gaseosa y de fronteras españolas va la cosa. Aplicando la frase del Guerra,
acabo de descubrir otras dos Españas: de Despeñaperros para arriba se bebe calimocho y
de Despeñaperros para abajo, rebujito. Pero gracias a esa nueva gran calle de Alcalá que
es el AVE, que reluce cuando suben y bajan los andaluces, estimo que a estas horas el
rebujito ha desbordado ya su origen. El millón de visitantes de la feria de Sevilla
regresa con el mismo fervor por el rebujito que Ana Rosa Quintana. Hallazgo del siglo. En
esta España "ligth" del café sin cafeína, de la cerveza sin alcohol, del
azúcar sin sacarina y del socialismo sin vergüenza, faltaba el rebujito. Invento genial
de un rociero que aplicó la tesis de D´Ors. En el caso del rebujito, los experimentos
han de ser necesariamente con gaseosa, pues se trata de rebajar la condición tajarina de
la manzanilla de Sanlúcar añadiéndole sevená y mucho hielo. Gracias al rebujito, te
puedes beber medio Sanlúcar, que no te enteras. Porque, en realidad, te estás bebiendo
una fábrica de gaseosas, no una bodega. Y dicen los conversos a esta nueva religión
primaveral del rebujito que, a diferencia del calimocho, fomenta los más nobles instintos
del hombre.
¿Por qué ha tenido tanto éxito el
rebujito, que de Sevilla ya ha saltado a Madrid, como las academias de sevillanas y la
escuela felipista del socialismo? Pues porque estamos en la España del Rebujito. Aquí
estamos haciendo todos los experimentos con gaseosa, y la gente está encantada con la
rebaja el listón. Aznar ha cogido la media botella de manzanilla de la derecha de toda la
vida y la ha mezclado con dos lingotazos de gaseosa. Se hartará de ganar ayuntamientos el
13 de junio porque ha cogido a la derecha, que es cabezona y resacosa, y le ha añadido el
sevená del centro reformista. Es lo mismo que hizo antes González: tomar el socialismo
de 15 grados y rebajarlo con dos botellas de gaseosa socialdemócrata y los cubitos de
hielo de la granujería. Loyola de Palacio es el rebujito de cabras en el corral de la
agricultura para ganar las europeas en plan la mancha de la mora con otra verde se quita.
Arenas está haciendo un rebujito con los mangazos varios del PP, y está apagando fuegos
con gaseosa y hielo. Lo de Borrell no sale porque al PSOE se le fue la mano de la gaseosa
para rebajar la alta graduación de la corrupción y el crimen de Estado. Y todo así.
Quizá la Política Rebujito sea la que nos espera en todo el siglo que viene. Mis dudas
vienen cuando dos amigos, el uno de derechas de toda la vida y el otro rojo de pata negra,
me han hecho la misma reprobación del rebujito: "Mira, el rebujito es la forma más
efectiva de estropear la manzanilla, la gaseosa... y el hielo."
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